El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea el haber antes llegado
donde el castigo le dé.
¡Voto a Jesucristo, que
al grande desvergonzado
a palos le he de matar!
CRESPO: Pues habéis venido en balde;
porque pienso que el alcalde
no se los dejará dar.
LOPE: Pues dárselos sin que deje
dárselos.
CRESPO: Malo lo veo;
ni que haya en el mundo creo
quien tan mal os aconseje.
¿Sabéis por qué le prendió?
LOPE: No; mas sea lo que fuere
justicia la parte espere
de mí; que también sé yo
degollar si es necesario.
CRESPO: Vos no debéis de alcanzar,
señor, lo que en un lugar
es un alcalde ordinario.
LOPE: ¿Será más de un villanote?
CRESPO: Un villanote será
que, si cabezudo da,
en que ha de darle garrote,
¡par Dios!, se salga con ello.
LOPE: No se saldrá tal, ¡par Dios!,