El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea MENDO: ¿Cómo va el rucio?
NUÑO: Rodado,
pues no puede menearse.
MENDO: ¿Dijiste al lacayo, di,
que un rato le pasease?
NUÑO: ¡Qué lindo pienso!
MENDO: No hay cosa
que tanto a un bruto descanse.
NUÑO: Aténgome a la cebada.
MENDO: ¿Y que a los galgos no aten,
dijiste?
NUÑO: Ellos se holgarán
mas no el carnicero.
MENDO: Baste;
y pues que han dado las tres,
cálzome palillo y guantes.
NUÑO: ¿Si te prenden el palillo
por palillo falso?
MENDO: Si alguien,
que no he comido un faisán,
dentro de sí imaginare,
que allá dentro de sí miente,
aquí y en cualquiera parte
lo sustentaré.
NUÑO: ¿Mejor
no sería sustentarme
a mí que al otro, que en fin