El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea te sirvo?
MENDO: ¡Que necedades!
En efecto, ¿que han entrado
soldados aquesta tarde
en el pueblo?
NUÑO: Sí, señor.
MENDO: Lástima da el villanaje
con los huéspedes que espera.
NUÑO: Más lástima da y más grande
con los que no espera…
MENDO: ¿Quién?
NUÑO: La hidalguez, y no te espante;
que, si no alojan, señor,
en casa de hidalgos a nadie,
¿por qué piensas que es?
MENDO: ¿Por qué?
NUÑO: Porque no se mueran de hambre.
MENDO: En buen descanso esté el alma
de mi buen señor y padre,
pues en fin me dejó una
ejecutoria tan grande,
pintada de oro y azul,
exención de mi linaje.
NUÑO: Tomáramos que dejara
un poco del oro aparte.
MENDO: Aunque, si reparo en ello,
y si va a decir verdades,