El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea no tengo que agradecerle
de que hidalgo me engendrase;
porque yo no me dejara
engendrar, aunque él porfiase,
sino fuera de una hidalgo,
en el vientre de mi madre.
NUÑO: Fuera de saber difícil.
MENDO: No fuera, sino muy fácil.
NUÑO: ¿Cómo, señor?
MENDO: Tú en efecto
filosofía no sabes,
y así ignoras los principios.
NUÑO: Sí, mi señor, y aun los antes
y postres, desde que como
contigo; y es, que al instante
mesa divina es tu mesa,
sin medios, postres ni antes.
MENDO: Yo no digo esos principios.
Has de saber que el que nace
sustancia es del alimento,
que antes comieron sus padres…
NUÑO: ¿Luego tus padres comieron?
Esa maña no heredaste.
MENDO: … esto después se convierte
en su propia carne y sangre;
luego si hubiera comido
el mío cebolla, al instante