El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea que hoy a pesar suyo viva.
Mas, ¿qué es lo que ven mis ojos?
Descúbrese CRESPO atado
CRESPO: Si piedades solicita
cualquiera que aqueste monte
temerosamente pisa,
llegue a dar muerte… Mas, ¡cielos!
¿Qué es lo que mis ojos miran?
ISABEL: Atadas atrás las manos
a una rigurosa encina…
CRESPO: Enterneciendo los cielos
con las voces que apellida…
ISABEL: … mi padre está.
CRESPO: … mi hija viene.
ISABEL: ¡Padre y señor!
CRESPO: ¡Hija mía!
Llégate, y quita estos lazos.
ISABEL: No me atrevo; que si quitan
los lazos, que te aprisionan,
una vez las manos mías,
no me atreveré, señor,
a contarte mis desdichas,
a referirte mis penas;
porque, si una vez te miras
con manos y sin honor
me darán muerte tus iras,
y quiero ante que las veas