La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Hablaba frecuentemente de historia argentina y especialmente de la revolución del 90, exaltando la personalidad del gran estadista cuyo nombre lleva la escuela comercial. "El Dr. Carlos Pellegrini -decía- dando admirable ejemplo de su entereza política, nombró ministro a su rival, el Dr. Bernardo de Irigoyen". Pero apenas oía un murmullo cortaba su relato y su extrema sen sibilidad se volcaba en incontenibles torrentes de insultos; preguntaba si entre sus oyentes había algún hombre, para invitarlo a pelear en la plaza.
Después del levantamiento del 6 de setiembre de 1930, amenazaba continuamente con hacer intervenir la Escuela por el jefe de policía de entonces, contralmirante Hermelo, cuya amistad citaba con frecuencia.
Pero no eran las amenazas de él lo que inspiraban miedo: era él mismo que infundía profundo respeto. Lástima que no lo comprendida así porque le hubiera dado gran felicidad saber que el amor de sus discípulos le acompañaba y ese cariño no daba lugar a ninguna expresión que no fuera la de mantenerlo en el alto plano que él merecía; y si a veces intercalaban alguna expresión jocosa entre sus frases de elevado vuelo literario, no era por desprecio hacia él lo que se decía, sino una consecuencia de la permanente predisposición al buen humor, como ocurrió en aquella ocasión en que narrando hechos de su vida, preguntó: “¿Saben Uds. Que fue mi padre?”.