La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes También previno los hechos nuevos quien pudo predecir el suceso. Otra vez el Partido Socialista, llamado "el viejo y glorioso Partido Socialista", para diferenciarlo de los socialistas independientes, en un manifiesto del once de setiembre de 1930 atacó la disolución del Parlamento y la asunción del gobierno por los militares. Sin ocultar su decepción por ese hecho de fuerza que había excedido el marco del deber de los militares, que debían limitarse a dejar en el mando a los funcionarios previstos por la ley, reconocía no tener poder para impedir ese hecho, pero confiaba en los propósitos de bienestar general expresados por el jefe del movimiento militar y ofrecía su cooperación para la tarea de volver el país a la normalidad.
El doce de setiembre, considerando que las recientes autoridades tenían suficientes medios para el mantenimiento del orden y la seguridad de la población, la Suprema Corte de Justicia Nacional reconoció al Gobierno Provisional y selló la suerte del país al anular la ley de acefalías que muy bien podía aplicarse, porque el Poder judicial, no había sido avasallado por el Ejecutivo ni había estado al servicio personal del presidente de la Nación.