La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Comprendíamos bien el gesto quienes por tener contacto con estudiantes de los años superiores, conocíamos algunas anécdotas. Una de ellas, se refería a su actitud durante las huelgas: asomándose a la puerta cancel, sobre la calle Charcas, el rector gritaba a los huelguistas: "Jóvenes estudiantes: si no entran, renuncio". " ¡Que renuncie!, ¡que renuncie!, ¡que renuncie!" replicaban al unísono y a voz en cuello, los amenazados. Entonces, furioso y mudo, daba media vuelta y volvía a su despacho.-
Antes de que transcurriese un cuarto de hora, comenzaron efectivamente las clases con la llegada del primer profesor, el doctor Angel Morera, de contabilidad. Delgado, de estatura mediana y cerca de cuarenta años de edad, mirada inteligente y burlona, se ubicó en el fondo de la sala de modo que él podía mirar a todos, pero era necesario volverse para verle.
Al preguntar quien tenía conocimiento de contabilidad un solo alumno levantó la mano: julio Luis Vázquez, inquieto muchacho de diecisiete años, modales exuberantes y palabra rápida;
contestó sin titubear a todas las preguntas, escribiendo en el pizarrón los primeros asientos.
