La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Su legítima vocación por las letras se traducía a través de sus, vastos conocimientos. Viviente enciclopedia poética, exponía mucho, describiendo minuciosamente a cada autor, concluyendo la biografía con varias poesías dichas con gran sentimiento.
Delicado en todas sus manifestaciones, las travesuras que se hacían en su clase lo tenían sin cuidado; sabía interpretarlas bondadosamente, como así también las inquietudes espirituales, que, recibían su estímulo.
Así como en la infancia todos sintieron admiración por los bomberos o los agentes de policía, en la adolescencia pasaron por el momento feliz del romanticismo, sin poderse sustraer a la tentación de su pequeño pecado: escribir una poesía.
Uno de los más románticos de la división, Luis A. Pagliano, inspirado por una composión de versos esdrújulos escuchada poco antes, compuso un poema de igual estilo. De haberlo guardado, todo hubiera pasado desapercibido; pero fue sorprendido y a pesar de su negativa, la obra de Pagliano fue leída en clase por Vadell; quien lo premió con sus felicitaciones.