La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Federico Raúl de la Peña, apenas un par de años mayor, figura entre los fundadores de la "Barra". Contraído al estudio, tenía mucha finura y felices ocurrencias. Igual que Alvarez, Ariza y otros, sabía burlarse sin caer en groserías. Imitaba con gracia a los profesores y a los camaradas, componiendo versos con ingenio. Durante los cinco años tuvo por compañero de banco a su coetáneo julio Luis Vázquez, de menor estatura, inquieto, estudioso, impulsivo, de verbo fácil y respuestas rápidas, famoso por sus corridas ante la policía y su fonética inglesa, que provocaba risas incluso al profesor. Tenía la costumbre de preguntar cosas raras o imitar la pronunciación de los sajones que hablaban, en su opinión, con una papa caliente en la "bouca".
Ernesto H. Furlani sobresalía por su estatura, faltándole pocos centímetros para llegar a los dos metros. En su pescuezo, largo y delgado, se marcaba notablemente la nuez, circunstancia que aprovechaba para poner sobre ella su rnoñito y subirlo y bajarlo a voluntad. Poseía excepcional habilidad para sacar cosas de los bolsillos ajenos, como si fuera cleptómano profesional: detenía a alguien con cualquier excusa y al terminar la conversación le decía: "A propósito, che, te regalo este pañuelo", y le alargaba el que lucía poco antes el obsequiado. Bromeaba por temporadas, pero cuando lo hacía, tenía éxitos sorprendentes. A él llegó a corresponderle el puesto más inmediato al “cuarteto clásico”.