La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Sentado muchas veces en el sillón de los profesores observaba, a esos alumnos que me trataban respetuosamente, me decían “Señor” y aún fuera de clase, cuando preguntaban algo o simplemente conversaban, mantenían una profunda consideración que a veces no se guardaba ni hacia los auténticos catedráticos.
Más de una vez, mientas los veía atentos y callados, pensaba para mis adentros: “¡Oh! ¡Si el Dr. C. os hablara de mí! ¡Si supierais que esos mismos bancos donde estais sentados, hasta hace muy pocas semanas eran teatro de mis aventuras escolares!…”