La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Las vacaciones de invierno distinguen dos períodos de la vida escolar. El primero, desde el comienzo hasta julio, se caracteriza por la abundancia de fiestas, la suavidad de las tareas; el segundo, desde julio hasta noviembre, tiene pocos feriados y la actividad adquiere ritmo febril. Los docentes que en el primer semestre descuidaron sus planes tratan de recuperar el tiempo perdido, exigiendo mayor dedicación; los exámenes bimestrales, los anuales, el esfuerzo realizado para lograr la exención, imponen tanto sacrificio que el regocijo extraordinario con que se recibe el fin del año no se debe sólo a la conclusión de las clases, sino también a la terminación de una acción agobiadora.
En esas vacaciones de 1928, una delegación de alumnos de la Escuela, con la presidencia y vicepresidencia de Aníbal Noguera y Vitaliano Caletti, respectivamente, realizó una excursión a Tucumán con el objeto de colocar una placa de bronce en la histórica Casa de la Independencia.
La proyectó el arquitecto Ibarra García, debiéndo se su dedicatoria, a la inspiración del profesor de literatura, Dn. Natalio Abel Vadell.
La delegación, encabezada por el ing. Ibarra García, catedrático de la escuela y hermano del