La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Proyectaban una pelÃcula de "cow-boys" muy mala, con un equipo más malo todavÃa y un ambiente que invitaba a la juerga. Ésta no tardó. No pasaba escena más o menos emocionante sin que una intensa griterÃa recibiera al infame que querÃa robar a la doncella. En cierto momento pareció que los aullidos no expresaban con suficiente fidelidad el estado de ánimo de los espectadores, por lo que siguió una acción más efectiva: alguien, sin saberse cómo ni dónde, habÃa comprado naranjas; y cuando la conducta del villano del film llegaba a ser más censurable, un bombardeo critÃcola dominó la escena pretendiendo castigar al malvado.
A las naranjas usadas como bala de cañón siguió un tumulto terrible. Las luces se encendieron, la proyección se suspendió y los acomodadores corrieron hacia las filas ocupadas por los revoltosos, echándolos del local.
El reclamo de éstos por la devolución de las entradas motivó otra gresca. El boletero amenazó con avisar a la policÃa y la protesta subió de tono, exigiendo la devolución del pago o el vigilante. Mandaron llamar al agente, que estaba tomando cerveza en el bar "Pilsen", en la esquina de Corrientes y JunÃn, y a duras penas se tenÃa en pie, y éste agarró por los brazos a los que más protestaban, Ortega y López, llevándoselos a la comisarÃa.