La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Del libro elegido, Choix de lectures, hiciéronse famosas dos páginas inolvidables: "Promenande dans la forêt" y "La mére". Esta última, especialmente, se leía a coro y en cualquier forma, recitándosela de memoria con agregados fuera de texto y carentes de pureza lingüística. Monsieur Cubaines no enseño mucho tiempo; su muerte truncó el curso en los primeros meses y por varios otros quedó vacante la cátedra hasta la designación del Dr. Casanovich, cuyo reencuentro recordó la famosa frase: "¿El Egipto. . . ae?".
Cambió de método, sustituyó el libro en uso por el Massé Dixon y emprendió su tarea con dedicación, mereciendo el aprecio general. Lo caracterizó su singular memoria pues reconoció a todos los que habían estado con él durante el año anterior; y, como entonces repitió sus personales expresiones: "¿Por qué no estudio che, querido?". "¡Ah!, che, querido: si usted no estudia yo no tengo la culpa".
En un examen de bimestre dictó como tema una lectura del libro de Mr. Cubaines: “la tabatier d’or” y se ausentó inmediatamente después. Primero hubo nerviosidad general pues nadie recordaba ni una palabra: pero al quedar solos, con grandes suspiros de alivio e inmensa alegría, unánimemente sacamos los libros y copiamos textualmente el relato.