La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Esta última tuvo curiosas alternativas. La dictaba una persona de avanzada edad, de cabellos blancos, que caminaba con dificultad y muy poco se le entendía por su cerrada pronunciación. Ignorando que al segundo año correspondía el primer curso de ese idioma y convencido de que los primeros elementos de la lengua se conocían, comenzó a conversar en francés con la mayor soltura y a toda velocidad. Se le aclaró la confusión, excusándose, con toda cortesía. Desde entonces habló principalmente en castellano.