Quicksilver
Quicksilver Con un acto final, sacrifica el vínculo con su poder. Rompe el guantelete. Libera la energía contenida en su sangre y con ella, destruye el sello corrupto que Madra había intentado usar. La Reina cae, consumida por su ambición.
Y en el silencio que sigue, Hayden cae de rodillas. —Pensé que te había perdido.
—Nunca más —le responde Saeris.
Dairon, herido de muerte, sonríe una última vez. —Hiciste lo imposible, Saeris Fane. Recuerda eso… cuando vuelvas a mirar al fuego.
La guerra termina. No con celebración, sino con silencio.
Yvelia se reconstruye. Lentamente. El vínculo entre mundos queda sellado… por ahora. Saeris, marcada por cicatrices visibles e invisibles, se convierte en leyenda viviente. No todos la aman. No todos la entienden. Pero todos la recuerdan.
Porque cuando el mundo se quebró, ella ardió.
Y entre las sombras, donde los ecos nunca mueren, una nueva puerta empieza a latir.
Ajun respira.
Y Saeris también.
FIN de Quicksilver