En la sangre
En la sangre Vamos a dar una vuelta no más, mi viejo, ¿eh? No voy a poder quedarme, no voy a poder estar mucho contigo; nos han traído con esa condición y hemos convenido en reunirnos dentro de un momento con las otras.
-¿Es ésa la manera de probarme tu cariño, llegas apenas y ya te quieres ir?
-¡Ingrato, di que he hecho poco por ti!
-Lo que digo es que la tengo a usted señora y que no la suelto así no más, a dos tirones.
-Es que no puedo, mi hijito, que van a andar buscándome mis compañeras, que va a estar con cuidado mi madre si me tardo...
-Con ir a verla a tu mamá...
-No, no, ¿para qué? puede caer en cuenta, desconfiar, figurarse que todo mi empeño no ha sido sino por encontrarme contigo; no, que no sepa, mejor que no.
-Pero el tiempo, mi vida, de pasar media hora a tu lado, juntos los dos, de que veas algo por lo menos de este infierno...
No se puede ni caminar, ni respirar acá; hace un calor insoportable y están llenos de gente los balcones; ven, salgamos.
-¿Dónde?
-Donde yo quiera llevarla y cállese la boca y obedezca.