En la sangre
En la sangre ¡Bah!... tenía pacto hecho con su conciencia... historia antigua... ¡hacía fecha que entre los dos se entendían, que entre ella y él había pasado en autoridad de cosa juzgada, lo de los puntos que calzaba en achaques de moral!
Él escrúpulos... los del padre Gargajo... ¡así le hubiesen asegurado el resultado, garantido la impunidad!...
Pero ahí estaba, era que no podía contar con ésta, que no podía partir de tal base... ¿y si llegaba a saberse, si algún indicio lo vendía, si luego alguna prueba salía a luz y lo dejaba colgado?
No se trataba de cuatro reales, era morrudo el negocio, era un platal... difícil que por muy dejado, por muy abandonado que, como buen hijo del país, hubiese sido su suegro en asuntos de dinero, tuviera una punta de miles guardados, como quien guarda pesos sueltos para los gastos de la casa.
¿Por qué no los habría llevado al Banco el muy zonzo, ganándose el interés?
Alguna entrada de esos días sin duda, algún negocio, venta de haciendas o de campo...
Tal vez no había llegado a darle tiempo la enfermedad y nada más fácil, siendo así, que haber después hecho mención el viejo, querido antes de morir dejar constancia, acaso en su testamento... su testamento...