Música sentimental
Música sentimental —Usted se ha portado. Fue, como quien dice, contratado para comparsa y la verdad es que ha hecho bien su papel de bulto, tanto, que es muy posible que los otros lo hayan tomado por gente. Observo además, con placer, que está cada dÃa más degradado. A sus talentos de antaño, reúne hoy la habilidad de saber tirar al pescuezo como un maestro. Creo llegado el momento de que se acuerden de usted, premiando con un ascenso sus méritos y sus servicios. Le prometo interesarme en su favor, empeñar toda mi influencia a fin de dar a su acción un escenario más vasto, de obtener su promoción a algún gran centro, a alguna gran capital, la China, PekÃn, por ejemplo. Entretanto, mándese mudar, que aquà ya no hace falta para nada.
—¡Oh! Y el coche, ¿quién lo paga?
—¡Ah! SÃ, el coche —exclamé, soltando la risa a pesar mÃo—, es justo, tiene razón, lo habÃa olvidado por completo. ¿Quién lo paga? Usted —le dije, tirándole unos «luises».