Música sentimental
Música sentimental Como lo habÃa anunciado, el médico volvió en la tarde. Pablo, pasado el estupor local del primer momento, se quejaba de fuertes dolores internos en la región lisiada, a la vez que le era imposible casi el movimiento de la pierna derecha.
Un color negro de sangre extravasada manchaba la boca y los contornos de la herida:
—Según lo que he podido juzgar esta mañana por las indicaciones de la sonda —me dijo el médico en voz baja—, la bala ha chocado con el hueso del muslo cerca de la articulación superior y, en la desviación determinada por el choque, perdiendo una parte de su fuerza, se ha encontrado detenida entre los tejidos sin alcanzar a perforar de parte a parte. No quise hacer una exploración prolija por temor de fatigar al enfermo en el primer momento, pero la cuestión, ahora, es dar con ella.
E inclinado sobre Pablo, empezó a palpar minuciosamente las carnes en la dirección probable, según él, del proyectil, cuando después de un momento de infructuosas investigaciones:
—Aquà está, la toco —exclamó con un visible gesto de satisfacción, oprimiendo una ligera prominencia que se notaba en la ingle, bajo una coloración de la piel semejante a la de la boca de la herida.