Música sentimental
Música sentimental Pablo y yo rodábamos, pues, por la avenida de los Campos ElÃseos, en dirección al bosque de Bolonia:
—¿Y, no me dice nada? —empecé, buscándole la boca como a los muchachos—. ¿Qué tal le ha ido con su conquista?
—¡Cállese, si estoy loco de gusto! ¡Esto es vivir, qué noche la que he pasado, me parece un sueño, qué mujer, amigo, qué trato, qué cosa!
—Qué cosa, ¿eh? ¡Qué trato! ¡Ah! SÃ, indudablemente, las damas estas tienen muy buen trato, y eso que todavÃa no ha visto nada. Ya sabrá, después, lo que es bueno cuando las cale a fondo y esté en situación de apreciarlas. ¡Un trato de no te muevas!
—Lo que le sé decir es que ésta es una mujer riquÃsima, llena de gracia y de encantos, usted convendrá conmigo.
—¡Cómo no!