Sin rumbo
Sin rumbo Se lo llevó aparte y en voz baja:
—Hace mal en andar con ésta. He hablado con Gorrini, yo no respondo de nada si se encuentran… Se lo aviso como amigo, no vaya a suceder alguna desgracia, sea prudente. ¡El hombre está furioso, es una tigra!…
—¿Tigra, dice? —exclamó Andrés soltando una carcajada—. ¡Diga más bien un carnero!…
Y volviendo a tomar del brazo a la cantora, a la vista y paciencia de todos salió con ella y se la llevó a dormir a su casa.
Al dÃa siguiente, el marido se embarcaba… a esperar a su mujer en RÃo de Janeiro.