Sin rumbo
Sin rumbo —¡Buen gaucho pa' un desempeño! —dijo soltando la risa ño Regino—. ¡Qué va a ser eso, señor, si es como rejusileo en tiempo de seca! Ni tampoco vaya a creerla tan de una vez amarga a mi hija, patrón —agregó con el ciego engreimiento de los padres—, que sea capaz de abrirle el pingo asà nomás a cualquiera. Desde chica la he enseñao que viva sobre la palabra como animal de trabajar en el rodeo y no es por alabarla, señor, pero me ha salido medio alhaja la moza.
—Bueno, ño Regino —dijo Andrés, sonriéndose él también—, vaya con Dios, alÃstese y vuelva por la carta orden.