Cartas a un amigo aleman
Cartas a un amigo aleman Nos veremos pronto si es posible. Pero para entonces, se habrá roto nuestra amistad. Estará usted acaparado por su derrota y no se avergonzará de su antigua victoria, antes bien, la añorará con todas sus aniquiladas fuerzas. Hoy, todavÃa estoy cerca de usted en el espÃritu. Soy su enemigo, cierto, pero sigo siendo un poco su amigo puesto que le hago partÃcipe de lo que pienso. Mañana, todo habrá acabado. Lo que su victoria no haya podido mermar, lo consumará su derrota. Pero, al menos, antes de que nos enfrentemos a la indiferencia, quiero aclararle lo que ni la paz ni la guerra le han enseñado a conocer sobre el destino de mi paÃs.