Cartas a un amigo aleman
Cartas a un amigo aleman Quiero primero explicarle qué clase de grandeza nos mueve. O sea, cuál es el valor que aplaudimos, que no es el suyo. Porque poca cosa es saber correr al combate cuando lleva uno toda la vida ejercitándose para ello y la carrera le es más consustancial que el pensamiento. Es mucho, por el contrario, avanzar hacia la tortura y la muerte cuando se sabe a ciencia cierta que el odio y la violencia son cosas vanas en sÃ. Es mucho combatir despreciando la guerra, aceptar el perderlo todo conservando el amor a la felicidad, correr a la destrucción con la idea de una civilización superior. En eso hacemos mucho más que ustedes porque tenemos que superarnos. Ustedes no tienen nada que vencer ni en su corazón ni en su inteligencia. Nosotros tenÃamos dos enemigos, y triunfar por las armas no nos bastaba, como a ustedes, que no tenÃan nada que dominar.