Cronicas
Cronicas El problema no está en saber si, como ustedes dicen, se puede matar al carcelero cuando éste tiene hijos, y para evadirse, sino en si convendría también matar a los hijos del carcelero para liberar a todos los detenidos. El matiz tiene su importancia.
Nuestra época no responde ni que sí ni que no. Aunque, en la práctica, lo haya resuelto ya, hace como si el problema no se planteara, lo cual es más cómodo. Yo, por mi parte, no lo he planteado. Pero elegí revivir a personas que se lo planteaban, y las serví difuminándome detrás de ellas, pues las respetaba.
Es muy cierto, no obstante, que su respuesta no es: «¡Hay que quedarse en casa!». Es:
1.° Hay límites. Los niños son un límite (hay otros).
2. ° Se puede matar al carcelero, excepcionalmente, en nombre de la justicia.
3. ° Pero es preciso aceptar la propia muerte.
La respuesta de nuestra época (respuesta implícita) es, por el contrario:
1 ° No hay límites. Los niños, por supuesto, pero, a fin de cuentas...
2. ° Matemos a todo el mundo en nombre de la justicia para todos.
3. ° Pero reclamemos al mismo tiempo la Legión de Honor. De algo servirá.