El hombre rebelde
El hombre rebelde Con Stirner, el movimiento de negación que anima la rebeldÃa sumerge irresistiblemente todas las afirmaciones. Barre, al mismo tiempo, los sucedáneos de lo divino que abarrotan la conciencia moral. «El más allá exterior es barrido —dice—, pero el más allá interior se ha convertido en un verdadero cielo». Hasta la revolución, sobre todo la revolución, repugna a este rebelde. Para ser revolucionario, hay que creer aún en algo, donde no hay nada que creer. «La Revolución (francesa) ha desembocado en una reacción y eso prueba lo que era en realidad la Revolución». Someterse a la humanidad no es mejor que someterse a Dios. Por lo demás, la fraternidad no es sino «la manera de ver del domingo de los comunistas». Los dÃas laborables, los hermanos se vuelven esclavos. Asà pues, sólo hay una libertad para Stirner, «mi poder», y una verdad, «el espléndido egoÃsmo de las estrellas».