El hombre rebelde
El hombre rebelde En este desierto, todo vuelve a florecer. «La significación formidable de un grito de alegría sin pensamiento no podía comprenderse mientras duró la larga noche del pensamiento y de la fe». Esta noche está tocando a su fin, un alba va a despertarse que no es la de las revoluciones, sino la de la insurrección. La insurrección es en sí misma una ascesis, que rehúsa todas las comodidades. El insurrecto sólo se entenderá con los otros hombres en la medida y durante el tiempo en que el egoísmo de aquéllos coincida con el suyo. Su verdadera vida reside en la soledad en la que satisfará sin freno el apetito de ser que es su solo ser.