El hombre rebelde
El hombre rebelde En lugar de la duda metódica practicó la negación metódica, la destrucción meticulosa de todo cuanto el nihilismo todavÃa se disimula a sà mismo, los Ãdolos con que camufla la muerte de Dios. «Para elevar un santuario nuevo, hay que derribar un santuario, tal es la ley». El que quiere ser creador en el bien y en el mal, según él, ha de ser primero destructor y romper los valores. «Asà el supremo mal forma parte del supremo bien, pero el supremo bien es creador». Nietzsche escribió a su manera El discurso del método de su tiempo, sin la libertad y la exactitud de aquel siglo XVII francés que tanto admiraba, pero con la loca lucidez que caracteriza al siglo XX, siglo del genio, según él. Este método de la rebeldÃa es el que nos corresponde examinar[11].