El hombre rebelde
El hombre rebelde El conformismo es una de las tentaciones nihilistas de la rebeldía que domina gran parte de nuestra historia intelectual. Muestra, en cualquier caso, cómo el hombre en rebeldía que pasa a la acción, si olvida sus orígenes, sufre la tentación del mayor conformismo. Explica, pues, el siglo XX. Lautréamont, proclamado de ordinario como el cantor de la rebeldía pura, anuncia, por el contrario, el amor a la sumisión intelectual que florece en nuestro mundo. Las Poesías son tan sólo un prefacio a un «libro futuro», resultado ideal de la rebeldía literaria. Pero se escribe hoy día, contra Lautréamont, en tiradas millonarias, por orden de la burocracia. El genio, sin duda alguna, no se separa de la trivialidad. Pero no se trata de la trivialidad de los otros, la que, vanamente, uno se propone alcanzar y que alcanza ella misma al creador, cuando es preciso, por medios policiales. Se trata, para el creador, de su propia trivialidad, totalmente por crear. Todo genio es a la vez extraño y trivial. No es nada si es sólo lo uno o lo otro. Deberemos recordarlo en lo tocante a la rebeldía. Tiene sus dandis y sus lacayos, pero no reconoce en ellos a sus hijos legítimos.