El hombre rebelde
El hombre rebelde Pero ¿dónde está, pues, la virtud de aquel que se aparta de la contradicción y traiciona su genio antes de haberlo sufrido hasta el fin? El silencio de Rimbaud no es para él una nueva manera de rebelarse. Al menos, ya no podemos afirmarlo después de la publicación de las cartas de Harar. Su metamorfosis sin duda es misteriosa. Pero hay también misterio en la trivialidad que irrumpe en esas brillantes muchachas a las que el matrimonio convierte en máquinas tragaperras y de hacer ganchillo. El mito construido en torno a Rimbaud supone y afirma que ya nada era posible después de Una temporada en el infierno. ¿Qué es imposible para el poeta coronado de dones, para el creador inagotable? Tras Moby Dick, El proceso, Zaratustra, Los endemoniados, ¿qué imaginar? No obstante, después de éstas, nacen aún grandes obras que enseñan y corrigen, dan testimonio en favor de lo más altivo del hombre y no concluyen hasta la muerte del creador. ¿Quién no echará en falta esa obra más grande que la Temporada, y de la que una renuncia nos ha frustrado?