El hombre rebelde
El hombre rebelde Por lo demás, lo que autorizaba la pretensión de Hegel es lo que lo hace intelectualmente, y para siempre, sospechoso. Creyó que la historia en 1807, con Napoleón y él mismo, estaba acabada, que la afirmación era posible y el nihilismo estaba vencido. La Fenomenología, biblia que no habría profetizado más que el pasado, ponía un término a los tiempos. En 1807, todos los pecados estaban perdonados, y las épocas caducadas. Pero la historia continuó. Otros pecados, desde entonces, claman a la faz del mundo y hacen estallar el escándalo de los antiguos crímenes, absueltos para siempre por el filósofo alemán. La divinización de Hegel por él mismo, después de la de Napoleón, inocente en adelante, puesto que consiguió estabilizar la historia, no duró más que siete años. En vez de la afirmación total, el nihilismo cubrió el mundo. La filosofía, incluso servil, tiene también sus Waterloos.