El hombre rebelde
El hombre rebelde El nihilismo de los años sesenta comenzó, en apariencia, con la negación más radical que existe, rechazando toda acción que no fuese puramente egoísta. Sabido es que el término mismo de nihilismo fue forjado por Turgueniev en una novela, Padres e hijos, cuyo protagonista, Bazarov, figuraba el retrato de ese tipo de hombre. Pisarev, teniendo que rendir cuentas de esta novela, proclamó que los nihilistas reconocían a Bazarov como modelo suyo. «No tenemos —decía Bazarov— por qué glorificarnos más que de la estéril conciencia de entender, hasta cierto punto, la esterilidad de lo que es». «¿Es esto —le preguntan—, lo que se llama el nihilismo?». «Es esto lo que se llama el nihilismo». Pisarev alababa este modelo, que, para mayor claridad, definió así: «Soy un extraño para el orden de las cosas existente, no tengo por qué mezclarme con él». El único valor residía, pues, en el egoísmo racional.