El hombre rebelde
El hombre rebelde Negando todo lo que no era la autosatisfacción, Pisarev declaró la guerra a la filosofía, al arte juzgado absurdo, a la moral mentirosa, a la religión, y hasta a los usos y a la cortesía. Construyó la teoría de un terrorismo intelectual que recordaba el de nuestros surrealistas. La provocación es erigida en doctrina, pero a una profundidad de la que Raskolnikov da una idea exacta. En la cumbre de este bello impulso, Pisarev pregunta, sin bromear, si se puede matar a la propia madre, y contesta: «¿Y por qué no, si lo deseo y si me parece útil?».