El hombre rebelde
El hombre rebelde Bakunin encarnó, pero de modo mucho más espectacular, las mismas contradicciones. Murió en vísperas de la epopeya terrorista[34]. Condenó, por lo demás, de antemano, los atentados individuales y denunció a «los Brutos de su época». Los respetaba, con todo, ya que censuró a Herzen por haber criticado abiertamente el atentado fallido de Karakosov, que disparó contra el zar Alejandro II, en 1866. Este respeto tenía sus razones. Bakunin pesó en la sucesión de los acontecimientos, igual que Bielinski y los nihilistas, en el sentido de la rebeldía individual. Pero aportó algo más: un germen de cinismo político que se coagularía en doctrina en Necháiev y llevaría a sus últimas consecuencias el movimiento revolucionario.