El hombre rebelde
El hombre rebelde Se ven en él las consecuencias de la psicología arbitraria conducida por el pensamiento de Hegel. Éste, sin embargo, había admitido que el reconocimiento de las conciencias una por otra puede llevarse a cabo en el enfrentamiento del amor[37]. No obstante, se había negado a poner en el primer plano de su análisis este «fenómeno» que, según él, «no tenía la fuerza, la paciencia y el trabajo de lo negativo». Había optado por mostrar las conciencias en un combate de cangrejos ciegos, tanteando oscuramente en la arena de los mares para enzarzarse por fin en una lucha a muerte, y había dejado voluntariamente de lado esa otra imagen, igualmente legítima, de los faros que se buscan penosamente en la noche y se ajustan por fin para una luz más fuerte. Los que se aman, los amigos, los amantes, saben que el amor no es sólo una fulguración, sino también una larga y dolorosa lucha en las tinieblas por el reconocimiento y la reconciliación definitivos. Después de todo, si la virtud histórica se reconoce en que da muestras de paciencia, el verdadero amor es tan paciente como el odio. La reivindicación de la justicia no es por lo demás la única en justificar a lo largo de los siglos la pasión revolucionaria, que se apoya también en una exigencia dolorosa de la amistad para todos, incluso y sobre todo frente a un cielo enemigo. Los que mueren por la justicia, desde siempre, se han llamado «hermanos». La violencia, para todos ellos, está reservada al enemigo, al servicio de la comunidad de los oprimidos. Pero si la revolución es el único valor, exige de todos modos la delación, por tanto el sacrificio del amigo. De aquí en adelante, la violencia se volverá contra todos, al servicio de una idea abstracta. Ha sido preciso el advenimiento del reino de los endemoniados para que se diga, de un solo golpe, que la revolución, en sí misma, pasaba delante de aquellos a los que quería salvar y que la amistad, que transfiguraba hasta entonces las derrotas, debía sacrificarse y remitirse al día aún invisible de la victoria.