El hombre rebelde
El hombre rebelde Sí, el antiguo valor renacía allí, al término del nihilismo, al pie de la horca misma. Era el reflejo, histórico aquella vez, del «somos» que hemos encontrado al término de un análisis del espíritu en rebeldía. Era al mismo tiempo privación y certeza iluminada. Era ella la que resplandecía con un brillo mortal en el rostro descompuesto de Dora Brilliant pensando en aquel que moría a la vez por sí mismo y por la amistad infatigable; ella que impulsó a Sazonov a matarse en el penal para protestar y para «hacer respetar a sus hermanos»; ella, también, que absolvió hasta a Necháiev el día en que, pidiéndole un general que denunciase a sus compañeros, lo tiró al suelo de un solo bofetón. A través de ella, aquellos terroristas, al mismo tiempo que afirmaban el mundo de los hombres, se situaban por encima de aquel mundo, demostrando, por última vez en nuestra historia, que la verdadera rebeldía es creadora de valores.