El hombre rebelde
El hombre rebelde Para él, el hombre no era más que historia y, particularmente, historia de los medios de producción. Marx observaba efectivamente que el hombre se distinguía del animal por el hecho de que producía sus medios de subsistencia. Si no comiera primero, si no se vistiera, ni se resguardara, no existiría. Este primum vivere era su primera determinación. Lo poco que pensaba en aquel momento estaba en relación directa con aquellas necesidades inevitables. Marx demostraba luego que aquella dependencia era constante y necesaria. «La historia de la industria es el libro abierto de las facultades esenciales del hombre». Su generalización personal consistiría en sacar de esta afirmación, en resumidas cuentas aceptable, la conclusión de que la dependencia económica era única y suficiente, lo cual está por demostrar. Se puede admitir que la determinación económica tiene un papel capital en la génesis de las acciones y los pensamientos humanos sin deducir por ello, como hizo Marx, que la revuelta de los alemanes contra Napoleón se explicaba tan sólo por la penuria de azúcar y de café. Por lo demás, el determinismo puro es igualmente absurdo. Si no lo fuera, bastaría con una sola afirmación verdadera para que, de consecuencia en consecuencia, se llegara a la verdad entera. No siendo así, o bien no hemos pronunciado nunca una sola afirmación verdadera, y ni siquiera la que fundamenta el determinismo, o bien puede darse el caso de que digamos la verdad, pero sin consecuencia, y el determinismo es falso. Con todo, Marx tenía sus razones, ajenas a la pura lógica, para proceder a una simplificación tan arbitraria.