El hombre rebelde
El hombre rebelde Que el acontecimiento someta al creador o que el creador pretenda negar el acontecimiento en su totalidad, y la creación se rebaja por tanto a las formas degradadas del arte nihilista. Ocurre con la creación como con la civilización; supone una tensión ininterrumpida entre la forma y la materia, el devenir y el espíritu, la historia y los valores. Si el equilibrio se rompe, hay dictadura o anarquía, propaganda o delirio formal. En los dos casos, la creación, que, ella sí, coincide con una libertad razonada, es imposible. Ya sea que ceda al vértigo de la abstracción y de la oscuridad formal, ya sea que acuda al azote del realismo más crudo o más ingenuo, el arte moderno, en casi su totalidad, es un arte de tiranos y de esclavos, no de creadores.