El hombre rebelde
El hombre rebelde ¿Hay que renunciar, pues, a toda rebeldía, ya sea que se acepte, con sus injusticias, una sociedad que sobrevive, ya sea que se decida, cínicamente, servir contra el hombre la marcha enloquecida de la historia? A fin de cuentas, si la lógica de nuestra reflexión debiera concluir en un conformismo cobarde, habría que aceptarla como aceptan, a veces, ciertas familias inevitables deshonras. Si debiera justificar asimismo todas las clases de atentados contra el hombre, y hasta su destrucción sistemática, habría que consentir tal suicidio. Para terminar, el sentimiento de la justicia saldría ganando con ello: la desaparición de un mundo de comerciantes y policías.