El hombre rebelde
El hombre rebelde Pero estas antinomias sólo existen en lo absoluto. Suponen un mundo y un pensamiento sin mediaciones. No hay, en efecto, conciliación posible entre un dios totalmente separado de la historia y una historia purgada de toda trascendencia. Sus representantes en la tierra son el yogui y el comisario. Pero la diferencia entre estos dos tipos de hombres no es, como se dice, la diferencia entre la vana pureza y la eficacia. El primero elige tan sólo la ineficacia de la abstención y el segundo la de la destrucción. Porque los dos rechazan el valor mediador que la rebeldía por el contrario revela; no nos ofrecen, igualmente alejados de lo real, más que dos tipos de impotencia, la del bien y la del mal.