El hombre rebelde
El hombre rebelde En este término, el «Existimos» define paradójicamente un nuevo individualismo. «Existimos» ante la historia, y la historia debe contar con este «Existimos» que, a su vez, ha de mantenerse en la historia. Necesito a los demás que me necesitan a mí y a cada uno. Cada acción colectiva, cada sociedad suponen una disciplina, y el individuo, sin esta ley, no es más que un extraño doblegado bajo el peso de una colectividad enemiga. Pero sociedad y disciplina pierden su dirección si niegan el «Existimos». Yo solo, en cierto sentido, soporto la dignidad común que no puedo dejar envilecer en mí, ni en los otros. Este individualismo no es goce, es lucha, siempre, y alegría sin par, a veces, en la cumbre de la compasión orgullosa.