El hombre rebelde
El hombre rebelde El amigo del crimen sólo respeta realmente dos especies de poderes: uno, fundado en el azar del nacimiento, que encuentra en su sociedad, y otro, al que se iza al oprimido, cuando, a fuerza de perversidad, logra igualarse a los grandes señores libertinos a los que Sade convierte en sus personajes habituales. Este grupito de poderosos, estos iniciados saben que poseen todos los derechos. Quien duda, siquiera un segundo, de este temible privilegio es expulsado en el acto del rebaño y vuelve a convertirse en víctima. Se llega así a una especie de blanquismo moral en que un pequeño grupo de hombres y mujeres que detentan un extraño saber se sitúan resueltamente por encima de una casta de esclavos. El único problema para ellos consiste en organizarse para ejercer, en su plenitud, unos derechos que tienen la magnitud terrorífica del deseo.