El hombre rebelde
El hombre rebelde Sade, como era usual en su tiempo, construye así sociedades ideales. Pero, a la inversa de su tiempo, codifica la maldad natural del hombre. Construye meticulosamente la ciudad del poder y el odio, precursor como es, hasta poner en números la libertad que ha conquistado. Resume entonces su filosofía en la fría contabilidad del crimen: «Exterminados antes del 1 de marzo: 10. Después del 1 de marzo: 20. Se vuelven: 16. Total: 46». Precursor, sin duda, pero modesto aún, como se ve.