El malentendido
El malentendido MARÍA
Pero ¿por qué no anunciaste tu llegada? Hay casos en los que no queda más remedio que actuar como todo el mundo. Cuando uno quiere que le reconozcan, se da a conocer; la cosa cae de su propio peso. Aparentando ser quien no se es, lo único que puede conseguirse es armar un embrollo. ¿Cómo no van a tratarte como a un extraño en una casa donde te presentas como un extraño? No, no, todo esto no lleva a nada bueno.
JAN
Vamos, María, tampoco es tan grave. Además, el que haya sido así favorece mis planes. Aprovecharé la ocasión para verlas un poco desde fuera. Así podré valorar mejor cómo hacerlas felices. Luego ya veré el modo de darme a conocer. En definitiva, se trata de encontrar las palabras adecuadas.
MARÍA
Modo sólo hay uno: hacer lo que haría cualquiera en tu caso, decir: «Aquí estoy», y dejar que hable tu corazón.
JAN
El corazón no es tan sencillo.
MARÍA