El malentendido
El malentendido Sí, pero yo acabo de saber que me equivocaba y que, en este mundo donde nada es seguro, hay que tener certezas. (Con amargura.) El amor de una madre por su hijo es ahora mi certeza.
MARTA
¿Me está usted diciendo que no está segura de que una madre pueda amar a su hija?
LA MADRE
No quiero lastimarte ahora, Marta, pero lo cierto es que no es lo mismo. Es menos intenso. ¿Cómo puedo prescindir del amor de mi hijo?
MARTA (Con vehemencia.)
¡Bonito amor, que la tuvo olvidada veinte años!
LA MADRE
Sí, bonito amor, que sobrevivió a veinte años de silencio. ¡Y, además, da lo mismo! Ese amor es lo bastante hermoso para mí, puesto que sin él no puedo vivir.
(Se levanta.)
MARTA
No es posible que diga usted eso sin rebelarse y sin pensar en su hija.
LA MADRE