El malentendido
El malentendido ¡No! No lo había reconocido. No conservaba imagen alguna de él, ha pasado lo que tenía que pasar. Usted misma lo ha dicho, este mundo no es razonable. Pero tampoco está mal que me haga esa pregunta. Porque ahora sé que, aunque lo hubiera reconocido, nada hubiese cambiado.
LA MADRE
Prefiero creer que eso no es cierto. Incluso los peores asesinos tienen momentos de tregua.
MARTA
También los tengo yo. Pero ante un hermano desconocido e indiferente no hubiera agachado la cabeza.
LA MADRE
¿Pues entonces ante quién?
(MARTA baja la cabeza.)
MARTA
Ante usted.
(Silencio.)
LA MADRE (Lentamente.)
Demasiado tarde, Marta. Ya no puedo hacer nada por ti (Se vuelve hacia su hija.) ¿Lloras, Marta? No, no sabrías llorar. ¿Recuerdas cuando te besaba?
MARTA
No, madre.
LA MADRE