El primer hombre
El primer hombre —SÃ, tengo preferencia por Cormery como por todos los que entre vosotros perdieron a su padre en la guerra. Yo hice la guerra con sus padres y estoy vivo. Aquà trato de reemplazar por lo menos a mis camaradas muertos. ¡Y ahora, si alguien quiere decir «enchufado», que lo diga!
Esta arenga fue acogida con un silencio absoluto. A la salida, Jacques preguntó quién lo habÃa llamado «enchufado». En efecto, aceptar semejante insulto sin reaccionar era perder el honor.
—Yo —dijo Muñoz, un chico alto y rubio bastante blando y desteñido, que rara vez se hacÃa oÃr, pero que siempre habÃa manifestado su antipatÃa hacia Jacques.
—¿Ah s� —dijo Jacques—. Pues tu madre es una puta.{103}
Este también era un insulto ritual que llevaba inmediatamente al combate, el insulto a la madre y a los muertos fue desde siempre el más grave a orillas del Mediterráneo. Pese a todo, Muñoz dudaba. Sin embargo, los ritos son los ritos y los otros hablaron por él.
—Ale, al campo verde.