El primer hombre
El primer hombre A pesar de eso, si se trataba en la familia de un entierro civil, no era raro que, paradójicamente, la abuela o incluso el tío lamentaran la ausencia de un sacerdote: «Como un perro», decían. Para ellos, como para la mayoría de los argelinos, la religión formaba parte de la vida social y sólo de ella. Se era católico como se es francés, y ello obliga a cierto número de ritos. A decir verdad, esos ritos eran exactamente cuatro: el bautismo, la primera comunión, el sacramento del matrimonio (si había matrimonio) y los últimos sacramentos. Entre esas ceremonias, forzosamente muy espaciadas, uno se ocupaba de otras cosas, y ante todo de sobrevivir.