El primer hombre
El primer hombre El liceo donde se realizaban los exámenes quedaba al otro lado, exactamente en el otro extremo del arco que la ciudad trazaba, siguiendo el golfo, en un barrio antaño opulento y triste y que, gracias a la inmigración española, se había convertido en uno de los más populares y más animados de Argel. El liceo mismo era un enorme edificio cuadrado que dominaba la calle. Se entraba por dos escaleras laterales y una central, amplia y monumental, flanqueadas a cada lado por mezquinos jardines con bananos y[112] protegidos por rejas del vandalismo de los alumnos. La escalera central desembocaba en una galería que reunía las dos escaleras laterales y en la que se abría la puerta monumental utilizada en las grandes ocasiones, y junto a ella, otra más pequeña que daba al recinto acristalado del portero, que era la que se utilizaba comúnmente.